Une nouvelle technique pour les mesures de precision sous-marines (metrologie) est en train de devenir un des standards dans l'industrie petroliere: la metrologie inertielle.


Cette technique est basee sur les mesures inertielles de haute precision en topographie inertielle terrestre que j'ai mis au point depuis 1996 (il s'agit simplement du relever repetitif en 3D d'un point inconnu a partir d'un point connu).

J'ai forme' et entraine' plusieurs compagnies a ces techniques pour l'offshore depuis 4 ou 5 ans.

Je peux developper ces capacites dans votre compagnie.

Contactez-moi: joelgi@aol.com

ou: (+1) 281-798-0052 (USA)
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Contact me if you are interested in developing INERTIAL positioning capabilities, including inertial land survey or subsea metrology, because you need positions and orientations in a more efficient and accurate way.

"An inertial navigation system (INS) is a navigation aid that uses a computer, motion sensors (accelerometers) and rotation sensors (gyroscopes) to continuously calculate via dead reckoning the position, orientation, and velocity (direction and speed of movement) of a moving object without the need for external references." Wikipedia

This Inertial Technique is now requested more and more frequently by Oil and Gas companies for subsea metrology for example, because:
> it is faster than acoustic or mixed methods (~3h)
> the method is not patented or proprietary, neither is the hardware
> it doesn't require line of sight or visibility (U jumpers, platform legs, obstacles, sediments)
> it is not affected by the acoustic environment (drilling, simops, product flow)
> you can complete the metrology while drilling is being done nearby. You can actually do the metrology using the drilling rig ROV.
> in the ARCTIC environment it doesn't affect marine life (no acoustic signature)

Since 1996, Inertial Land Survey has been successfully used under canopy instead of GPS or theodolites, in particular in the land seismic business (For Oil and Gas exploration). While it is now common in North and South America, it would be beneficial to any survey operation in Jungle or Forested area of the world (Asia, Africa, Australia).
I took a trip down to L'America
To trade some beads for a pint of gold
L'America, L'America, L'America
C'mon people, don't ya look so down
You know the rain man's comin' to town
Change the weather, change your luck
And then he'll teach ya how to find yourself
L'America
Friendly strangers came to town
All the people put them down
But, the women loved their ways
Come again some other day
Like the gentle rain
Like the gentle rain that falls
I took a trip down to L'America
To trade some beads for a pint of gold
L'America, L'America, L'America

The Doors


No man is an island,
Entire of itself.
Each is a piece of the continent,
A part of the main.
If a clod be washed away by the sea,
Europe is the less.
As well as if a promontory were.
As well as if a manor of thine own
Or of thine friend's were.
Each man's death diminishes me,
For I am involved in mankind.
Therefore, send not to know
For whom the bell tolls,

It tolls for thee...

John Donne


Libero était maintenant plein de mépris pour lui-même, pour tous ses professeurs, les scribes et les philistins, sans distinction, et pour ses condisciples, à commencer par Judith Haller qu’il reprochait a Matthieu de persister à fréquenter alors qu’elle oscillait constamment entre la bêtise et la cuistrerie, rien n’échappait aux débordements tumultueux de son mépris, pas même Augustin qu’il ne pouvait plus supporter maintenant qu’il était sur de l’avoir compris mieux qu’il ne l’avait jamais fait. Il ne voyait en lui qu’un barbare inculte, qui se réjouissait de la fin de l’Empire parce qu’elle marquait l’avènement du monde des médiocres et des esclaves triomphants dont il faisait partie, ses sermons suintaient d’une délectation revancharde et perverse, le monde ancien des dieux et des poètes disparaissait sous ses yeux, submergé par le christianisme avec sa cohorte répugnante d’ascètes et de martyrs, et Augustin dissimulait sa jubilation sous des accents hypocrites de sagesse et de compassion, comme il est de mise avec les curés.

[Le sermon sur la chute de Rome, Jérôme Ferrari, Actes Sud].
10 comienzos de libros de García Márquez...


1

Cien años de soledad


“Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Macondo era entonces una aldea de 20 casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos. El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo".

2

Crónica de una muerte anunciada


“El día en que lo iban a matar, Santiago Nasar se levantó a las 5.30 de la mañana para esperar el buque en que llegaba el obispo. Había soñado que atravesaba un bosque de higuerones donde caía una llovizna tierna, y por un instante fue feliz en el sueño, pero al despertar se sintió por completo salpicado de cagada de pájaros. 'Siempre soñaba con árboles', me dijo Plácida Linero, su madre, evocando 27 años después los pormenores de aquel lunes ingrato. 'La semana anterior había soñado que iba solo en un avión de papel de estaño que volaba sin tropezar por entre los almendros', me dijo.”

3

El amor en los tiempos del cólera


“Era inevitable: el olor de las almendras amargas le recordaba siempre el destino de los amores contrariados. El doctor Juvenal Urbino lo percibió desde que entró en la casa todavía en penumbras, adonde había acudido de urgencia a ocuparse de un caso que para él había dejado de ser urgente desde hacía muchos años. El refugiado antillano Jeremiah de Saint-Amour, inválido de guerra, fotógrafo de niños y su adversario de ajedrez más compasivo, se había puesto a salvo de los tormentos de la memoria con un sahumerio de cianuro de oro.”

4

Relato de un náufrago


“El 22 de febrero se nos anunció que regresaríamos a Colombia. Teníamos ocho meses de estar en Mobile, Alabama, Estados Unidos, donde el A.R.C. 'Caldas' fue sometido a reparaciones electrónicas y de sus armamentos. Mientras reparaban el buque, los miembros de la tripulación recibíamos una instrucción especial. En los días de franquicia hacíamos lo que hacen todos los marineros en tierra: íbamos al cine con la novia y nos reuníamos después en 'Joe Palooka', una taberna del puerto, donde tomábamos whisky y armábamos tina bronca de vez en cuando.”

5

El coronel no tiene quien le escriba


“El coronel destapó el tarro de café y comprobó que no había más de una cucharadita. Retiró la olla del fogón, vertió la mitad del agua en el piso de tierra, y con un cuchillo raspó el interior del tarro sobre la olla hasta cuando se desprendieron las últimas raspaduras del polvo de café revueltas con óxido de lata.”

6

El otoño del patriarca


“Durante el fin de semana los gallinazos se metieron por los balcones de la casa  presidencial, destrozaron a picotazos las mallas de alambre de las ventanas y removieron con sus alas el tiempo estancado en el interior, y en la madrugada del lunes la ciudad despertó de su letargo de siglos con una tibia y tierna brisa de muerto grande y de podrida grandeza. Sólo entonces nos atrevimos a entrar sin embestir los carcomidos muros de piedra fortificada, como querían los más resueltos, ni desquiciar con yuntas de bueyes la entrada principal, como otros proponían, pues bastó con que alguien los empujara para que cedieran en sus goznes los portones blindados que en los tiempos heroicos de la casa habían resistido a las lombardas de William Dampier.”

7

El general en su laberinto


“José Palacios, su servidor más antiguo, lo encontró flotando en las aguas depurativas de la bañera, desnudo y con los ojos abiertos, y creyó que se había ahogado. Sabía que ése era uno de sus muchos modos de meditar, pero el estado de éxtasis en que yacía a la deriva parecía de alguien que ya no era de este mundo. No se atrevió a acercarse, sino que lo llamó con voz sorda de acuerdo con la orden de despertarlo antes de las cinco para viajar con las primeras luces. El general emergió del hechizo, y vio en la penumbra los ojos azules y diáfanos, el cabello encrespado de color de ardilla, la majestad impávida de su mayordomo de todos los días sosteniendo en la mano el pocillo con la infusión de amapolas con goma. El general se agarró sin fuerzas de las asas de la bañera, y surgió de entre las aguas medicinales con un ímpetu de delfín que no era de esperar en un cuerpo tan desmedrado.”

8

Del amor y otros demonios


“Un perro cenizo con un lucero en la frente irrumpió en los vericuetos del mercado el primer domingo de diciembre, revolcó mesas de fritangas, desbarató tenderetes de indios y toldos de lotería, y de paso mordió a cuatro personas que se le atravesaron en el camino. Tres eran esclavos negros. La otra fue Sierva María de Todos los Ángeles, hija única del marqués de Casalduero, que había ido con una sirvienta mulata a comprar una ristra de cascabeles para la fiesta de sus doce años.”

9

Noticia de un secuestro


“Antes de entrar en el automóvil miró por encima del hombro para estar segura de que nadie la acechaba. Eran las siete y cinco de la noche en Bogotá. Había oscurecido una hora antes, el Parque Nacional estaba mal iluminado y los árboles sin hojas tenían un perfil fantasmal contra el cielo turbio y triste, pero no había a la vista nada que temer. Maruja se sentó detrás del chofer, a pesar de su rango, porque siempre le pareció el puesto más cómodo. Beatriz subió por la otra puerta y se sentó a su derecha. Tenían casi una hora de retraso en la rutina diaria, y ambas se veían cansadas después de una tarde soporífera con tres reuniones ejecutivas. Sobre todo Maruja, que la noche anterior había tenido fiesta en su casa y no pudo dormir más de tres horas. Estiró las piernas entumecidas, cerró los ojos con la cabeza apoyada en el espaldar, y dio la orden de rutina: -A la casa, por favor. “


10

Memoria de mis putas tristes


“El año de mis noventa años quise regalarme una noche de amor loco con una adolescente virgen. Me acordé de Rosa Cabarcas, la dueña de una casa clandestina que solía avisar a sus buenos clientes cuando tenía una novedad disponible. Nunca sucumbí a ésa ni a ninguna de sus muchas tentaciones obscenas, pero ella no creía en la pureza de mis principios. También la moral es un asunto de tiempo, decía, con una sonrisa maligna, ya lo verás. Era algo menor que yo, y no sabía de ella desde hacía tantos años que bien podía haber muerto. Pero al primer timbrazo reconocí la voz en el teléfono, y le disparé sin preámbulos: -Hoy sí.”.